11 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Celia dice:

    Querida Sol, un deleite este cisne de Uliana. Siempre muy observado por el mundo por ser de tan dificil interpretación ya que los brazos que son las alas de un cisne deben trasmitir los momentos finales, la agonia y la muerte. El aleteo, la fuerza que va perdiéndose poco a poco. Pude ver muchos en mis épocas de ballet; grandes que visitaron el Teatro Colón como Maia Plisestkaia a quien vi, precisamente, en esta pieza. Me faltó algo que vi personalmente en Maia: el final. La muerte del cisne no es del último acto de El lago de los cisnes. Es una pieza de Fokine sobre una composición de Camille Saint-‘Saëns de El cisne de Carnaval de los animales.
    Grato para la vista este post que me trajo bellos recuerdos.
    Un beso grande y mi cariño
    Celia

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    1. Sol dice:

      ¿Ves que enriquecedor es tener amigas cultas y sensibles, como tú?. Cuando me lo has dicho he caído en la cuenta (a veces escribo precipitada), y recordé un maravilloso Lago de los cisnes que vi con mi compañero en San Petersburgo. Creo que en la antigua dirección de Mi casa colgué un vídeo con la muerte del cisne de Maia. Sus brazos, inigualables. Un beso, guapa

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  2. Celia dice:

    Mi querida Sol…¿ Sabes una cosa? Soy precipitada como tú ( al menos en cosas similares). Y no lo corrijo…me ocurre con cierta frecuencia y quiero enmendarme y vuelvo a caer. Pero siempre hay amigos como tú que comprenden. Cuando Maia estuvo en el Teatro Colón y dio conferencia de prensa estuve allí y por un milagro que no sé a quien atribuir, vi su ensayo general de Lago con una anécdota que no trascendió: porque estaba vallado con seguridad policial todo el Teatro y no se podia entrar, excepto personal del mismo.. No le dijeron que la coreografia no era la rusa si no la inglesa ; tienen finales coreogràficos distintos . Llega el momento y see queda parada mirando al cuerpo de baile…Intervino un bailarín ruso a hablarle y tuvieron que llamar a la primera bailarina argentina, Liliana Belfiore, para que le marcara la coreografía. Un papelón…de los de acá. Invitada..y tuvo que hacer lo que le marcaron en lugar de que todo el cuerpo de baile lo aprendiera. Nada complicado, por otra parte. Pero lo que correspondía era el final de la coreografía rusa.
    Muchos besos, amiga.
    Celia

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    1. Sol dice:

      En España habría ocurrido lo mismo, estoy segura. Una anécdota muy curiosa. Cómo me alegra que pudieras vivirla tan de cerca. Un beso grande, Celia

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  3. Fred Anónimo Veneciano dice:

    Parece que fue ayer cuando servidor escribía esto: do you remember?.

    Me formé para la danza en el ballet XXe Siècle de Maurice Béjart, en Bruselas. Hasta los diecisiete añitos trabajé duro y llegué a formar parte de algunas coreografías importantes: Príncipe Igor, Cascanueces…
    Conservo fotografías en las que luzco el palmito en unas mallas bien colmadas. Algunas de escorzos y vuelos son espléndidas: Ícaro redivivo.
    Aparezco maquillado como una drac queen (ojos muy perfilados de rimmel y pómulos al colorete). Así había de ser, porque la imagen del bailarín era un estereotipo que había que respetar.
    Tengo una en la que se ve a un Nureyev maduro pasándome el brazo por los hombros, sudoroso y aún jadeante yo tras el ensayo. Entonces no había reparado en ello pero no me gusta un pelo la expresión ávida y un tanto promiscua del gran bailarín. 
    Desde que Béjart murió en 2007, lleva la compañía (BBL) en Laussane Gil Roman, el que había sido su director adjunto con menos de treinta años. A la muerte de Maurice B. siguió un período peligroso para la supervivencia del Ballet, porque este dependía económicamente del Ayuntamiento de aquella ciudad, que sufragaba la compañia a través de la Fundación BBL y Gil Román hubo de crear una coreografía que convenciese de que se podía seguir confiando en él.
    Todo salió a satisfacción y hoy la nave va.
    ¿Que por qué a los diecisiete acabó la danza para mí? Unos ligamentos más débiles de los necesario me hicieron polvo.
    Ahora escribo en los blogs.
    PD.- Causa y culpa de mi lesión ligamentosa fue Alexei Fernández, un bujarrón bielorruso de padre español que me acosaba y que en una de mis huidas entre bambalinas provocó que tropezara con el cepo de cazar ratones, la caída y el esguince que me dejó cojitranco una temporada. Ya nunca más volví a poseer aquella fortaleza de tobillos que tanto me ponderaba Maurice. Y de lesión en lesión, hube de arrojar la toalla.

    Besos, Sol.

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    1. Sol dice:

      Claro que lo recuerdo, un texto tan brillante como todos los tuyos, y esa imaginación desbordante que me deja siempre admirada. Recuerdo que, crédula como soy, me quedé dudando de si sería verdad. Te conocía menos, aunque estoy segura de que, si te lo propones, me seguiría tragando cualquier historia que me contaras. Tú cuenta, aunque sea mentira o repetido. Tus historias son un lujo. Un beso, Fred

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  4. Fred Anónimo Veneciano dice:

    Existen otras historias de la danza más veraces y muy interesantes, Sol… ¿Sabías vos que Celia había sido un cisne blanco que aleteó sobre las tablas del Colón?
    Y nada es mentira, Sol, si se expresa con la vehemencia y el impulso suficientes. Esos brotes del cerebro, que se vierten en signos visuales o en ondas sonoras, se irradian hacia el fondo del Cosmos. Y ten por seguro que el día que haya ciencia suficiente y que la férrea decisión de los poetas así lo quiera…, habremos de correr hacia ese abismo a mayor velocidad que ellos lo hacen y los veremos llegar hacia nosotros, cabeceando como carabelas escoradas en el mar galáctico… tan tangibles como las Pirámides o la voz de los aedas de la Hélade gloriosa.

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    1. Sol dice:

      Será como afirmáis, querido. Si vos lo decís, no me cabe duda alguna. Respecto a lo que me cuentas de Celia, no tenía idea, porque ella es de una discreción extraordinaria, pero no me extraña nada que desarrolle cualquier actividad artística. Ella es toda sensibilidad, como otro que yo conozco. Un beso, Fred.

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  5. José dice:

    Maravillosa.
    ¿Tal vez de la escuela de la divina Maya Plisetskaya?

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    1. Sol dice:

      No tengo ni idea, José. Quizá Celia, que es una artista, pueda contestarte. Besos, querido

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  6. Celia dice:

    Sol querida, nuevamente y por motivos que mencioné con Sylvie contesto un poco tarde a tu comentario para José: Lopatkina no tuvo los mismos Maestros ni la misma Escuela que Plisetskaia. Otra Escuela, otra generación. Pero, aunque la hubiesen tenido, hay algo que no te da ningún Maestro – que sí te da la técnica – y es el estilo absolutamente personal y el talento.
    El “port des bras” de Plisetskaia es único y la distingue.
    Un abrazo Sol; un abrazo, José.
    Celia

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